A una gata negra

"Es elegante. Tiene el perfil noblemente curvado, como los gatos de las tumbas. Cuando se sienta enderezada, con las patas puestas de lado, mirando, o se agazapa, con los ojos semivelados, se la ve calma, remota, absorta en un desconocido rincón de su espacio interior. En estos momentos resulta sombría, inspira temor. Y es negra, negra, negra. Relucientes bigotes negros, pestañas negras, ni un solo pelo blanco en todo el cuerpo. Si quien diseñó la gata gris fue un genio de la sutileza, de los pequeños detalles, el de la gata negra da la impresión de haber afirmado: Crearé un gato negro, la quintaesencia del gato negro, del gato de Ultratumba".


Doris Lessing. "Gatos muy distinguidos". Barcelona, 1986. Editorial Laia. Página 59

El dibujo es un apunte al natural en la libreta.

20 de marzo, Día sin carne

Ell@s son mis amig@s,
y yo no me como a mis amig@s

La luna llena de hoy


A veces se asoma la luna
por entre las nubes,
blanca y redonda como un beso,
traviesa como un duende.

Como un suspiro
va y viene.

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Esta es la luna llena de esta noche, la luna que parirá la primavera. L@s perr@s ladran y aúllan. L@s gat@s van de aquí para allá, inquietos, dan saltos inverosímiles, se encaraman a las tapias, maullan y parecen cantar.

Pintando

Hay que ir despertando ya a las flores...

Abrazos


Un abrazo para recibir,
para abarcar almas,
para acoger sentimientos.

Abrazos para acercar,
para decir adiós,
para renovar caminos.

Abrazos para los perr@s,
para los cuellos de los caballos y de los burr@s,
abrazos pequeños para los gat@s.

Un abrazo para tí,
para quien es igual a mí,
y también diferente.

Un abrazo es un lazo
que nunca ata.

Carta del perro desde la naturaleza


Queridas gatas y gatos de la casa en el aire:

Aún con el grato recuerdo del calor del hogar junto a vosotros, os quiero contar lo que me estoy encontrando estos días durante mis correrías por el monte.

Todo lo que me rodea parece estar a punto de cambiar, se siente alrededor una especie de tensión contenida, como si fueras a parpadear y, al abrir los ojos, te encontraras en un mundo diferente. Parece que el mundo está en un tris de despertarse. Esto sí que es el anuncio de un nuevo año, y no aquellos días oscuros y fríos en los que los humanos lo celebraron.

Ahora, todo a mi alrededor parece nuevo. Si miro hacia el cielo, atraído por un sonido que me pareció al principio el ladrido de un millón de perros, veo cientos de grullas graznando, surcan el cielo dibujando figuras con trazos cambiantes y negros.

¡Y qué contaros de los olores! Aquí y allí, en las márgenes de los caminos y en las colinas, me encuentro con la flor blanca de las almendreras, son como besos redondos, alegres, brillantes, radiantes y luminosos en el paisaje verde. Y en su entorno no puedo captar ningún otro olor, tan intenso es su aroma.

Junto al río que baja riéndose, los sauces empiezan a llorar sus lágrimas verdes. Pero son lágrimas de alegría, porque el sol vuelve a brillar intensamente.


Es la naturaleza, amigas y amigos, que canta, ladra y silba, al principio en voz bajita, pero cada vez más fuerte, y os puedo asegurar que casi siento bajo las patas cómo tiemblan las raíces con renovado afán de hacer crecer árboles y plantas. Os lo cuento a vosotros, queridas gatas y gatos, porque me temo que la mayor parte de los humanos no sabría de qué estamos hablando, de este tiempo que se renueva a sí mismo, como siempre, en el ciclo de la naturaleza; ¡qué lástima que ellos se lo pierdan dentro de los pisos, las oficinas y los centros comerciales, bajo las sombras de los edificios que ocultan hasta el cielo!

En fin, nosotros, a lo nuestro, que para eso somos animales no humanos.
Con mis mejores deseos, vuestro amigo

el perro.

Pintando

Cocinamos sin crueldad II. Pimiento rojo pasión.

L@s gat@s y yo seguimos cocinando sin crueldad, recetas en las que no se hace sufrir ni se explota a ningun animal no humano. Nos sumamos al proyecto colectivo de CSC en internet. La propuesta de este mes, de sika de New vegan goddess , no sé por qué ;) es cocinar algo con un elemento rojo. Yo creo que de lo que se trata es de cocinar algo con amor, con corazón grande, como el de los que aman a los animales.

Pimiento "rojo pasión"

Ingredientes:

Pimientos rojos grandes

Pimientos verdes

Cebollas

Ajo

Perejil

Orégano

Sal

Opcional: tomate triturado natural


Esta es una receta de las antiguas, en las que el tiempo es el principal ingrediente, aliado con el fuego rojo y la vida sencilla.

Se disponen los pimientos rojos grandes, dos o tres, en una cazuela de barro. Se les echa un chorro de aceite de oliva y un poco de sal. Se ponen a fuego lento. Nosotros lo hacemos en la estufa de leña, mientras los gat@s dormitan al lado.

Se cortan a tiras los pimientos verdes y la cebolla. Se pelan unos ajos y se echa todo en otra cazuela llana de barro con una pizca de sal y un chorro de aceite de oliva. Opcionalmente se puede sofreir con tomate triturado natural (esta vez no lo hemos hecho así).
Se pone a fuego lento en la estufa de leña si es posible, o en otra fuente de calor, hasta que se hagan bien.

Se deja asar el tiempo necesario, cuidando que no se quemen los pimientos rojos y que vayan soltando su jugo. De vez en cuando se les da la vuelta. No puedo dar un tiempo exacto, sobre una hora o así, pero sin prisas, hasta que veamos que los pimientos están blandos y el color se ha rebajado.
Se sacan del fuego y se pelan con cuidado de no romperlos. Primero se les quita el tallo tirando, y con una cuchara se limpia el interior sacando las pepitas.


Cuando el sofrito de pimiento verde y cebolla está hecho y jugoso, se coge a cucharadas y se rellena el interior del pimiento rojo ya pelado, muy delicadamente para no romperlo y que conserve su forma de corazón..
Se espolvorea orégano seco y perejil por encima y se sirve caliente.

No sé por qué extraña razón el olor a pimiento asado siempre lo relaciono con una cena al calor del fuego, y una cama calentita, con dos o tres edredones por encima...

Al lado del fuego

Aunque afuera el tiempo es bueno, en el estudio aún hace mucho frío. Por eso dibujo al lado del fuego. Me gusta escuchar cómo crepita la leña al arder. Es un susurro parecido al que se oye cuando el lápiz rasga el papel, o cuando se pasa un pincel ancho sobre la superficie seca.
Fadagris dormita detrás de mí.

Imbolc, en el vientre de la tierra


Imbolc es una palabra antigua que significa "en el ombligo", "en el melico" o "en el vientre". Muchos años atrás celebraban una fiesta cada vez que el sol llegaba al punto central entre el solsticio de invierno y el equinoccio de primaveral. El sol, en su camino, comienza una nueva etapa. Ha pasado la época en la que ha dormido, en la que hemos pensado que se olvidaba de nosotros. Los celtas celebraban una fiesta, la fiesta del sol, un nuevo año solar.

Desde el uno de febrero y hasta la luna llena, es tiempo de renacer, de despertar. Bajo el silencio de la tierra, bajo el hielo o la nieve, las raíces de los árboles comienzan a desperezarse. El sol, tímidamente al principio, cada vez con más fuerza, aunque quizá los human@s no seamos capaces de notarlo, va poco a poco calentando las semillas que cayeron de los árboles allá por el otoño, y quedaron dormidas bajo la tierra.

Algunas personas especialmente sensibles, es posible que se sientan removidas por dentro estos días. Nuestros cuerpos están conectados a la naturaleza, y deberíamos compartir con ella esas nuevas sensaciones. Es tiempo de encender velas y ponerlas en las ventanas, para que el sol no se olvide de volver a brillar. Por eso los cristianos celebran la Candelaria, y encienden las candelas. Y por eso Santa Brígida sustituyó a la diosa celta Brighid, diosa triple, como la luna. Os pongo un dibujo mío de ella:

Es tiempo de reconocer que, pase lo pase, siempre hay un disco de luz esperando detrás de las nubes, detrás de la boira, y llegará el día en que brillará con fuerza.

Hay otro nombre con el que se conocía esta fiesta entre los celtas: Oimelc, que significa “leche de ovejas”. Y ello me lleva a pensar que el nombre de "melico" o "melic" que se da en aragonés o en catalán al ombligo, tiene mucho que ver con estas tradiciones.

Enlace a un artículo de Chema Lera publicado en E.L.F.O.S.

Cocinando sin crueldad


Mis amig@s sabéis que no como nada que provenga de la muerte, la explotación, el dolor o el sufrimiento de los animales no humanos. Para mí, una gata como Gata Bru o Fadagris tiene la misma dignidad y los mismos derechos que una vaca, y un perro significa lo mismo que un cordero o que un cerdo.

Tod@s ell@s son animales como yo, tod@s somos seres sintientes capaces de experimentar dolor y también capaces de gozar y ser felices. Si yo no me comería a mi perro o a mi gata, ¿por qué iba a comerme a ningún otro animal no humano como ell@s?

Cuando surgió el proyecto "Cocinamos sin crueldad" y Erinna pidió colaboración, no lo dudé. Nos pidió que todos los que creemos que se puede vivir en paz y armonía entre todos los seres sintientes, animales humanos y no humanos, lo demostremos contando lo que comemos. Es decir, que sumemos recetas de comidas realizadas sin crueldad, sin sufrimiento, sin mataderos, sin explotación de animales no humanos.

Así que aquí estoy para contaros algo de lo que los gatos y yo no solemos hablar en este blog. En esta ocasión se trata de recetas con zanahoria, cocinadas sin crueldad:

Estofado de zanahoria al romero.


Ingredientes:

Cuatro zanahorias.

Una rama de romero.

Dos cebollas.

Dos hojas de laurel.

Semillas de sésamo.

Aceite de oliva.

Sal.

Perejil seco.

Se cortan las cebollas en láminas finas y se echan en una sartén con un chorro de aceite de oliva. Se ponen a rehogar.

Se cortan las zanahorias en tiras delgadas.

Se echan junto con el sofrito de cebolla, las zanahorias, una rama de romero, dos hojas de laurel y un cucharada de semillas de sésamo. Se añade un poco de agua y se pone a cocer unos minutos, mezclando bien.

Se añade sal al gusto y se tapa la olla, dejándola cocer a fuego lento durante quince minutos o así.

Se retira, se espolvorea el perejil seco y se sirve caliente.

La cocina se queda impregnada de un evocador aroma a paseos por el monte al amanecer, mientras hacemos esta comida imaginamos animales libres, corriendo de mata en mata, retozando felices al sol...